viernes, 3 de mayo de 2024

NO DEJES PASAR ESTA OPORTUNIDAD


 

Queremos ayudarte a descubrir lo que el Señor, que te ama entrañablemente, como nadie puede amarte, ha soñado para ti desde antes de la creación del mundo.

Queremos contarte lo que el Señor ha hecho en nuestra vida, que el Señor ha estado grande con nosotras y somos felices.

Queremos que nos acompañes en nuestra oración y adoración, y en nuestro silencio y en nuestra comunión fraterna.

¡Ven!  ¡Ven y verás!

martes, 13 de junio de 2023

¡ANÍMATE!


 

Queremos ayudarte a descubrir lo que el Señor, que te ama entrañablemente, como nadie puede amarte, ha soñado para ti desde antes de la creación del mundo.

Queremos contarte lo que el Señor ha hecho en nuestra vida, que el Señor ha estado grande con nosotras y somos felices.

Queremos que nos acompañes en nuestra oración y adoración, y en nuestro silencio y en nuestra comunión fraterna.

¡Ven!  ¡Ven y verás!

domingo, 8 de mayo de 2022

DOMINGO DEL BUEN PASTOR. 1968


En 1968, un domingo como hoy, escribía en su diario Sor Mª Teresa:
 




Hoy dominica del Buen Pastor, día mundial de oración por las vocaciones y día de retiro.
He recibido de Jesús una luz especial acerca de mi misión como contemplativa en la Iglesia.
Pensaba en la gran necesidad que tiene la humanidad de apóstoles ardientes, de misioneros generosos, de educadores abnegados, para hacer conocer y amar a Jesús y comunicar su Evangelio al mundo que cada vez se aleja más de Él.
Comprendí entonces que mi propia vocación es escogidísima y no necesita de mucho número para cumplir su misión, sino más bien de almas santas y verdaderamente contemplativas.
En efecto: un solo hombre contemplativo, Moisés, en el monte era suficiente para sostener el esfuerzo y el valor de miles de valientes soldados, de todo el pueblo de Dios que se batía en dura lucha contra los enemigos; y un solo hombre con los brazos levantados era capaz de alcanzarlos la victoria. ¡Un solo hombre para sostener miles y miles!
¡Cómo debe de estimularme este pensamiento para no dejar caer mis brazos jamás! Pueden depender de mí solamente, personalmente el celo de miles de misioneros, el ministerio sacerdotal de miles de sacerdotes, la labor educadora de miles de religiosas, almas todas que permanecerán en su puesto y cumplirán con su misión en tanto en cuanto yo permanezca despierta y atenta ante el trono de Dios fiel a la mía, orando y sacrificándome por las almas.
Sentí grandísimos deseos de extender  por toda la tierra el reino de Cristo y le ofrecí todo el amor ardiente de mi corazón para que lo derramase sobre los hombres.
¡Oh, qué dilección, qué ternura de amor supone en Jesús la elección de un alma consagrada! Para ella son sus más regaladas confidencias, sus más delicados mensajes, sus mejores carismas, su confianza y su amor. Cerca de Jesús no se extraña de la incomprensión del mundo ni de sus desprecios, ni de su odio, pues todo esto se lo tiene anunciado ya el Divino Maestro.
Unirá su inmolación diaria a la de Aquél que la ha escogido y con su fracaso y muerte salvará  y dará la vida al mundo.
¡Eternas paradojas del Evangelio!
¡Oh Jesús! ¡Que nada pueda ya estorbar mi unión contigo! Quiero ser tu cooperadora fiel en la salvación de las almas permaneciendo aquí, junto a tu Sagrario, guardiana fidelísima de tu Eucaristía, entregada por entero a tu amor, testigo de tu presencia en el mundo: ¡quiero ser también y sobre todo tu “cielo de reposo” donde descanse complacido tu Corazón!

domingo, 6 de junio de 2021

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

    Hoy, solemnidad del Corpus Christi, queremos compartir con vosotros esta expansión oracional de nuestra querida hermana Sor Mª Teresa



Expansión oracional

            ¡Oh Maestro adorado! Ante la cátedra de tu Sagrario vengo a escuchar tu Palabra que tanto estimo: “Enséñame tu Sabiduría, la ciencia del Amor!

            Tu amor, Señor, es la dulzura de mi alma; vivir en tu Corazón es la plenitud de mi felicidad.

            Quiero, Jesús mío “que te agraden las palabras de mi boca y el meditar de mi corazón, ¡Señor, Roca mía, Redentor mío!”

            Porque “Tú eres mi auxilio y Tú sostienes mi vida” ¡No me abandones, Jesús mío, que mi alma se refugia en Ti!

            Te doy gracias una vez más oh Jesús amorosísimo, por tu cariño, por tu ternura, por el testimonio incomparable de tu amor infinito, y sobre todo, porque me hayas hecho a mí, objeto de ese amor.

            “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho…?”

            “Alzaré la copa de la salvación invocando tu nombre, Señor”…

Pues sé, que sólo con tu Sangre preciosísima puedo glorificarte plenamente, Jesús mío, y complacer al Padre Celestial. Tú me la has dado en tu Eucaristía…Y yo te la ofrezco. ¡No puedo ofrecerte nada mayor ni mejor!

domingo, 16 de mayo de 2021

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN

 

        En este día tan entrañable para nuestra hermana Sor Mª Teresa, por haber recibido tantas gracias del Señor, queremos compartir con todos vosotros, uno de los mensajes al Padre Celestial, que ella enviaba por medio de Jesucristo en su Ascensión al cielo

 

Mensaje oracional

    ¡Oh  Cristo Jesús! Estamos celebrando el último misterio de tu vida en la tierra. Tu misión se ha cumplido. Nos redimiste con los enormes sufrimientos de tu Pasión y muerte en la Cruz; ahora llega el momento de ser exaltado en el cielo a la derecha del Padre: el dolor se desvanece. Sólo queda la gloria. Es muy justo que recibas, Señor, el homenaje, la aclamación y adoración de todas las jerarquías angélicas y de las legiones de bienaventurados de la gloria celestial.

    Nosotras nos unimos a ese mensaje de gozo y de esperanza. Es verdad que estás con el Padre, pero, a la vez tienes el poder divino de quedarte con nosotros. 

Y aquí te tenemos en el altar, para que podamos adorarte, alabarte y amarte, y decirte que Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida; y además la fuente de toda felicidad. Tu gozo es nuestro gozo; tu victoria, nuestra victoria. Junto a tu Madre y nuestra, María, esperamos tu Bendición amorosa que se derrame sobre nuestra Comunidad y nos llene de tu Espíritu; que se extienda también a todos los que amamos: que sintamos tu mirada y tu sonrisa de Amigo y de Esposo, y sea para toda la tierra, gesto de dulce despedida, de fortaleza y protección.

    Escucha nuestra súplica insistente: que crezca nuestra Comunidad en número, en santidad y en gracia; que vivamos la “Santa Unidad” y que permanezcamos en tu Amor para que sea plena nuestra alegría; y continuemos tu alabanza por los siglos de los siglos. Amén.